CompartirTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInShare on TumblrEmail this to someone

Uno de los monumentos más famosos del mundo está en Nueva York: la Estatua de la Libertad. Visitada por millones de turistas entre ellos muchos españoles que no saben que aquí en Madrid también tenemos una la estatua de la Libertad madrileña, que es incluso anterior a la neoyorquina y que se encuentra en el panteón de hombres ilustres.

El Panteón de Hombre Ilustres

El Panteón de Hombres Ilustres se empezó en 1891 tomando como modelo el cementerio de Pisa y el campanile de Florencia. Las obras, sin estar finalizadas, tuvieron que darse por concluidas en 1899 por falta de financiación. Del ambicioso proyecto tan sólo se pudo materializar el campanile y tres de las cuatro galerías del claustro-panteón Desde 1901 hasta 1906 fueron recibiendo sepultura los restos de algunos políticos como: Canalejas, Sagasta, Eduardo Dato, Ríos Rosas, o Cánovas del Castillo.En 1912 se trasladó también al patio del panteón un mausoleo, denominado Monumento a la Libertad, y que contenía los sarcófagos de Mendizábal, Argüelles y Calatrava.

En 1853 se levantó un monumento para recordar a tres grandes ilustres liberales españoles: Agustín Argüelles, José María Calatrava y Juan Álvarez Mendizábal. El proyecto corresponde a Federico Aparici, que ideó un túmulo cilíndrico que remataba  una escultura estatua de la libertad. En las paredes exteriores se esculpieron las alegorías de la Pureza, el Gobierno  y la Reforma. El monumento a la Libertad se inauguró el 20 de febrero de 1857 en el antiguo cementerio de San Nicolás, situado en la calle del Sur entre el Paseo de Delicias y el Paseo de Atocha, al desaparecer este cementerio, el monumento se trasladó en el 1912 al patio del Panteón de Hombres Ilustres.

La Estatua de la Libertad que corona el monumento es obra del escultor Ponciano Ponzano.  Se presentaba con un gorro frigio, coronada con rayos solares, pecho semidesnudo, portando en su mano izquierda un cetro y en la derecha un yugo roto sobre el que apoya un pie, y termina el grupo escultórico un gato. En el Mundo Antiguo los esclavos liberados se usaban un gorro de forma cónica conocido como gorro de liberto y que se convirtió en el símbolo de la libertad. Este gorro fue adoptado por los revolucionarios franceses en 1789, difundiéndose por toda Europa y América como símbolo del régimen republicana y la libertad.

En la estatua aparece un yugo roto que simboliza el final de la opresión y el gato como animal difícil de controlar, también refuerza la idea de libertad. Y finalmente la corona de rayos con su forma circular nos indica la perfección y  la luz que ilumina el alma del triunfador, es pues el signo del éxito de la libertad.

La Estatua de la Libertad neoyorquina fue obra del escultor francés Bartholdi como regalo de Francia a Estados Unidos con motivo de la celebración del  centenario de la independencia en 1876. Pero la estatua llegó diez años tarde, ya que hasta 1886 no fue inaugurado el monumento.

La estatua de Bartholdi se inspirá en su pose a su vez en una estatua de una dama egipcia que presentó para presidir el canal de Suez y que fue desestimada. El francés estaba obsesionado con la monumentalidad de Egipto y aunque la estatua americana tiene treinta y tres metros de alta y la madrileña tiene solamente dos, posiblemente Bartholdi se inspiró en la libertad madrileña  para realizar  la coronación de la suya, puesto que otra estatua de la libertad que está en Madrid, también obra de Ponzano, porta la diadema de rayos, (cuando lo normal era que la libertad se representase con el gorro frigio o pileus). Esta es la estatua de la libertad del congreso de los diputados creada en 1848.

CompartirTweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInShare on TumblrEmail this to someone