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Edificios desaparecidos de Madrid.

El edificio madrileño sede de Laboratorios Jorba, conocido como la Pagoda, fue una obra del arquitecto Miguel Fisac Serna [ver biografía en wikipedia], siempre será considerado como un hito en la arquitectura moderna española. Se encontraba situado en un lateral de la A2 (aunque en la época de su construcción simplemente era la N-II).  Una mañana de 1999 las excavadoras demolieron este edificio único en Madrid.

Fisac, Enigmático, solitario, viajero e inventor imaginativo, de orígenes manchegos se asentó en Madrid y se consolidó poco a poco como uno de los arquitectos más influyentes, complejos e incomprendidos de la segunda mitad del siglo XX. Se le conoció especialmente por el corte moderno y vanguardista de sus iglesias, en Madrid quizá su iglesia más popular sea la de los Dominicos de Alcobendas (situada en la carretera de Burgos). Y posiblemente la menos conocida la del Espíritu Santo en la calle Serrano 127, de 1942, obra que dio inicio a su carrera de arquitecto.

 

La sencilla idea de la torre.

Pero si por algo recordamos muchos madrileños al complejo Jorba, es por esa pequeña torre de siete plantas que dio nombre al conjunto. El aspecto exterior lo consiguió gracias a una idea muy sencilla, simplemente girar 45º cada planta con respecto de la anterior. A continuación unió las aristas de cada planta con unas bellas superficies curvas de hormigón que le dieron el aspecto final al edificio.

La organización general del complejo de los laboratorios se optimizó de talmanera que los recorridos internos se redujeron al mínimo. Una torre, en el extremo más próximo a la calle, en el que se encontraban todos los departamentos de administración y la biblioteca. Las naves de producción y almacén de planta rectangular libre y de gran luz, con cubiertas a dos niveles distintos.

La Pagoda fue la única obra española seleccionada en 1979 por el MOMA de Nueva York para una exposición “Transformations in modern architecture”.

 

Los huesos de Fisac.

Fisac utilizó un modelo de viga patentado por él mismo para la estructura de las cubiertas de esta parte del edificio. El diseño de elementos estructurales fue clave para Fisac y de su estudio salieron diferentes patentes de vigas que basaban su solución en los principios estructurales de los huesos: láminas formando tubos con unas secciones parecidas a las vértebras. El sistema consistía en piezas de hormigón prefabricadas que se montaban en obra y se tensaban después. La apariencia resultante es la de una losa nervada. Diferentes modelos de “huesos” permiten crear techos de grandes luces y lucernarios para naves industriales, iglesias o casas particulares, otra característica es que la propia estructura es útil como desagüe.

Un ejemplo de sus huesos y vértebras lo podemos continuar viendo en el Centro de Estudios Hidrográficos en el Paseo de la Virgen del Puerto.

La demolición.

La falta de interés y la negligencia por parte de las administraciones públicas locales hicieron posible que en 1999 una operación inmobiliaria provocara su derribo, lo que levantó una enérgica protesta por parte de muchas personas que veían en esta construcción un representante de la mejor arquitectura española de su época. Pero ni las voces más autorizadas pudieron evitar la acción de la piqueta, que acabó con él.

El día de la demolición de la pagoda un grupo de jóvenes arquitectos se concentró al pie del edificio para intentar detener el derribo. No lo consiguieron, pero la polémica suscitada sirvió para que mucha gente, y no sólo arquitectos, se interesara por la figura y la obra de Miguel Fisac.

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