Paseando por el centro de Madrid, podemos ver esta serie de azulejos y nos puede surguir la duda ¿Qué quiere decir ese “Visita G. manzana número”?.

Estos antiguos azulejos se corresponden con la Visita General de 1750-1751 que fue realizada para la  Planimetría General de Madrid. La Visita General era un procedimiento consistente en la clasificación de las casas de Madrid para saber cuánto tenían que pagar en relación al impuesto   de la Regalía de aposento, cuyo origen estaba en la llegada de la Corte a Madrid en 1561 con Felipe II, cuando se empezó a exigir, bajo unas condiciones determinas de las viviendas, el deber de  alojar a algunos miembros de la corte  que visitaban Madrid mediante la cesión de una parte de la casa  o bien el pago económico de un impuesto.

La visita general a Madrid.

La Visita General de los años 1750-1751  recopiló  datos de las viviendas de Madrid,  junto con la realización de un plano de cada manzana, creando la llamada Planimetría General de Madrid, formado por 557 planos de manzanas y tres series de libros de asientos de casas (detalles y medidas para aplicar los impuestos).

Para esta nueva Visita General, se utilizó como base el  plano de Pedro de Texeira de 1656, sobre el cual se numeraron cada una de las manzanas, de la número 1 al 557.  En el 1760 Carlos III ordenó que la numeración impuesta por la Visita General se estableciera en todas la manzanas y casas de la ciudad mediante azulejos. En cada manzana debían colocarse tantos azulejos  como esquinas tuviera, y encima el número del portal principal del inmueble.

Este sistema, que constituyó la primera numeración en las calles de Madrid se mantuvo hasta 1838, año en que el Marqués Viudo de Pontejos establece el actual sistema de numeración de calles, Desde entonces la numeración parte del punto más cercano a la Puerta del Sol, situando los pares en la acera de la derecha y los impares en la izquierda. En cuanto a las plazas, hasta 1860 no se dispuso la numeración correlativa; Ya que el sistema por manzanas, a la hora de orientarse, era bastante confuso al poder haber en una calle dos casas con el mismo número una frente a la otra, pero que correspondiesen a distintas manzanas.

Además, como muchas calles llevaron el apelativo “nueva” para diferenciarlas de otras más antiguas con el mismo nombre, para evitar denominaciones repetidas el corregidor marqués viudo de Pontejos cambió el nombre de doscientas cuarenta calles.