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Un gran proyecto urbanístico

En el año 2016 Madrid conmemoró el tercer centenario del nacimiento de Carlos III, el mejor alcalde de Madrid, a quien debemos el alcantarillado, el adoquinado y el alumbrado público, pero sin duda el proyecto más importante que realizó fue el llamado salón del Prado, un gran proyecto urbanístico para dar a los madrileños un espacio de esparcimiento donde pasear y disfrutar del arte y la naturaleza siguiendo los modelos de las monarquías ilustradas europeas que incluía las ahora fuentes más emblemáticas de Madrid, Cibeles, Neptuno y Apolo.

El lenguaje usado en este proyecto está basado en el arte clásico; empezando por la propia estructura del Paseo, que imitaba la forma de circo romano de la Plaza Navona de Roma. Carlos III quería hacer de Madrid la capital de un nuevo imperio y el Paseo iba a servir de propaganda al nuevo monarca. Tres fuentes mitológicas articularían el Salón del Prado, siendo los dioses elegidos Cibeles, Neptuno y Apolo. Cibeles representaba el poder del monarca en la tierra y estaba orientada mirando a Neptuno, situado en el lado opuesto de la plaza. Neptuno a su vez miraba a Cibeles y representaba el poder en el mar, y finalmente Apolo representaba el poder sobre las artes y las ciencias y estaba situado entre los dos dioses.

Carlos III quiso crear un espacio de esparcimiento donde los madrileños pudiesen pasear y disfrutar del arte y la naturaleza siguiendo los modelos de las monarquías ilustradas europeas. El llamado Prado Viejo o de san Jerónimo pasó a contar con espacios arbolados, y edificios de carácter científico y cultural: como el Gabinete de Ciencias Naturales (hoy Museo del Prado) y el Observatorio Astronómico o el Jardín Botánico entre otros y las fuentes de Cibeles, Neptuno y Apolo que hoy en día son símbolos de la ciudad.

La fuente de Cibeles

Representa a la Magna Mater, la madre Tierra, diosa primigenia procedente de Frigia en la actual Anatolia, cuyo culto fue exportado a Grecia y el cual adoptaron los romanos. La diosa de corte clasicista lleva en sus manos un cetro y las llaves de la Ciudad. Los leones que aparecen en la fuente, según la mitología son los amantes Hipómenes y Atalanta, obligados a tirar de su carro en forma de leones como castigo de la diosa. El carro está decorado con piñas y látigos en recuerdo del castigo al pastor Atis, latigado hasta morir y posteriormente transformado en una piña, cuya cabeza llama la atención a los pies de la diosa.
La fuente, terminada en 1781, no funcionó hasta 1791. A los lados de la diosa originalmente fueron colocados un oso y un dragón, símbolos de Madrid, por cuyas bocas brotaba agua para los madrileños, pero en 1860 fueron retirados. Actualmente se pueden ver en el Museo de los Orígenes de Madrid. En 1891 la fuente fue trasladada al centro de la plaza, debido a una reorganización urbanística y fue colocada mirando hacia la Puerta del Sol. Con el traslado de ubicación fueron incorporados al conjunto dos niños que llevan una caracola y un ánfora del cual surge el agua con función tan sólo decorativa.
En 1931, durante la proclamación de la Segunda República el 14 de abril, la diosa perdió la mano derecha y las llaves que sostiene en la izquierda, por lo que tuvo que ser reparada
La fuente de la Cibeles, a finales del S. XIX, en su ubicación original junto al Palacio de Buenavista, a un lado de la Plaza, mirando hacia Neptuno. Más tarde, a principios de la Guerra Civil, antes de ser protegida por un búnker de ladrillo y sacos de tierra, sufrió desperfectos en un brazo y la nariz, y el león izquierdo perdió el hocico y sufrió daños en la pata delantera izquierda y en la cola. Más tarde, a principios de la Guerra Civil, antes de ser protegida por un búnker de ladrillo y sacos de tierra, sufrió desperfectos en un brazo y la nariz, y el león izquierdo perdió el hocico y sufrió daños en la pata delantera izquierda y en la cola.

La fuente de Neptuno

Representa al dios del mar, hijo de Saturno y Cibeles, hermano de Zeus, montado en su carro con forma de concha y tirado por dos hipocampos, guiados por cuatro delfines. El dios lleva en su mano izquierda un tridente que fue un regalo de los cíclopes y en su mano derecha una serpiente marina. Aun careciendo Madrid de mar, es uno de los dioses más populares de la ciudad. El mar fue de máxima importancia en época de Carlos III, debido a los territorios de ultramar y las expediciones científicas. Al igual que Cibeles la fuente fue movida de su emplazamiento original, centrándola en la plaza y dejando de mirar a Cibeles, para mirar hacia el Congreso de los Diputados.

La fuente de Apolo

Es la fuente menos conocida del Salón del Prado. También conocida como la fuente de Las Cuatro Estaciones. Representa sobre un alto pedestal al dios Apolo con su lira, símbolo de las artes y con la cual dirigía el coro de las nueve musas. El dios también lleva un carcaj sin flechas, ya que acaba de matar con ellas a la serpiente Pitón, que aparece junto a sus pies. En un plano inferior rodean a Apolo cuatro esculturas que simbolizan las cuatro estaciones. La primavera es una mujer con un cesto de flores, el verano es una mujer con espigas de trigo, el otoño es una mujer que lleva uvas y el invierno es un anciano con un caldero. A los lados de la fuente brota el agua de la cabeza de Circe y de Medusa. Circe convertía a sus amantes en animales y Medusa convertía en piedra a quien osase mirarla. La fuente de Apolo fue inaugurada oficialmente en 1802 para conmemorar la boda del príncipe de Asturias, el futuro Fernando VII, nieto de Carlos III.

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